Michelle no hizo nada, y Josh me salvó.
MARIE MORETTI
El jardín estaba tranquilo. Solo se escuchaba el rasgar del lápiz sobre el papel y el suave silbido del viento acariciando los rosales. Estaba sentada en uno de los bancos de piedra, con el cuaderno de bocetos apoyado sobre mis rodillas, trazando líneas de una nueva idea. Había algo dulce en diseñar al aire libre. El sol entre las hojas, las flores en su punto justo… y pero había un pequeño vacío dentro de mí.
Ya no era la misma de hace unas semanas.
La Marie ingenua, romántica. L