Lucien perdiendo por una sonrisa.
LUCY MORETTI
Cuando Lucien apareció en el jardín con esa sonrisa de "vengo a competir solo para molestar", supe que la tranquilidad había terminado.
Augusto ni lo pensó. Se levantó con el balón bajo el brazo, chasqueando la lengua como si el desafío fuera una extensión natural de su día.
Y ahí estaban los dos: mi hermano y el chico que me rompe el corazón con solo sonreír, midiéndose en silencio antes de que comenzara la batalla.
Y entonces apareció ella.
—Bueno, bueno, bueno… —Anny se dejó cae