BASTIEN DE FILIPPI
Estaba en la terraza, con una copa de vino en la mano y Kate a mi lado, cuando vi a Augusto encestar el punto final.
Lucien suspiró como si acabara de perder un imperio.
Addy estaba abrazándolo con esa dulzura que siempre me derrite el alma.
Y Lucy... bueno, Lucy no podía dejar de mirar a mi hijo como si fuera un poema en movimiento.
—¿Lo viste? —pregunté, sin quitar la mirada del jardín.
—Lo vi —respondió Kate con una sonrisa tranquila—. Y también vi cómo Lucca se fue a ence