ADELINE DE FILIPPI
Los días en casa de papá habían pasado volando, entre risas, abrazos y más comida de la que mi estómago podía manejar con dignidad. Fue hermoso. Familiar. Reconfortante. Pero todo lo bueno termina… y regresamos a Italia.
Italia. Nuestra segunda casa. Nuestra realidad.
Lucien y yo volvimos como si nunca nos hubiéramos ido, con las energías renovadas y las manos entrelazadas… al menos por los dos primeros días. Porque después, la oficina nos recibió como un huracán vestido de t