LUCIEN MORETTI
La reunión estaba programada en un café industrial, discreto, al sur de Milán. El lugar perfecto para pasar desapercibidos. La fachada era elegante, una cafetería que fue hecha para impresionar, sin duda Silvano pensaba en todo. ahora éramos empresarios reunidos para cerrar un trato con un socio importante, o eso le haríamos sentir. Llegamos un poco antes. El prospecto de socio aún no llegaba.
Addy estaba sentada a mi derecha, anotando todo con la eficiencia de siempre. Su rostro