ADELINE DE FILIPPI
La cena estaba servida con toda la pomposidad que una velada de Filippi exigía. Velas perfectamente alineadas, copas brillantes que reflejaban las luces del candelabro y platos de porcelana que parecían demasiado elegantes para contener comida. Las risas sonaban suaves, sinceras… flotaban en el aire como perfumes florales. Todo se sentía real, feliz, estábamos en familia después de mucho tiempo, al fin estábamos todos, no faltaba nadie.
Mamá conversaba con Aracely sobre las f