LUCIEN MORETTI
Bastien no grita. No necesita. Su mirada ya te sentencia.
Caminaba por el jardín tras el desayuno, buscando aire fresco, silencio… y una forma de procesar el incendio que tenía en el pecho desde que besé a Addy.
—Lucien —su voz cortó el aire como una cuchilla.
Me giré.
Ahí estaba.
Mi sombra. Mi ejemplo. Mi otro padre. Mi mayor obstáculo…
Y el padre de la única mujer que he amado.
—Señor Bastien —murmuré, sin poder evitar el tono formal.
—Oh… ahora soy "señor", ¿eh? Ya no soy tío