JOSH MEDICCI
Me sentía como una puta bomba de tiempo.
Desde que salí del despacho de Lucien, todo en mí temblaba. No por miedo. Sino porque me habían arrancado el aire con cada palabra.
“Mantén una relación profesional con mi hermana”
Lucien no gritó. No tuvo que hacerlo. Solo me miró con esos ojos de demonio frío y me lo dijo así, seco, claro, como una sentencia.
Y lo peor de todo… es que lo entendía.
Soy su guardaespaldas. Su soldado. El tipo que entrena, mata y protege. No el que se enamora d