ANNELISSE DE FILIPPI
La oficina estaba con un ambiente denso.
Cuando llegué estaba ese tipo odioso, rubio, alto y que se comía con los ojos a mi hermana, realmente me molestaba.
Entré, trató de saludarme y ahí apareció mi macho alfa haciendo que las mariposas de mi estómago volaran casi para salirse por mi boca, fue tan varonil, tan posesivo, tan perfecto que hizo mis piernas temblar.
Entramos a su oficina y su boca me devoró con fuerza.
— Hola para ti también.
— Juro que tuve que contenerme pa