ESE LUCIEN DOMINANTE ME ENCANTA.
ADELINE DE FILIPPI
Cerré el portadocumentos con calma, aunque mi pecho latía con fuerza.
Sabía que Lucien había ido tras Matteo. Lo conocía demasiado bien como para dudarlo. Ese tipo de mirada... esos ojos negros como tormentas... él no permitía que nadie se acercara a lo que era suyo. Y yo… lo era por completo.
Me levanté y caminé hasta el ventanal. La ciudad parecía tranquila, pero dentro de mí todo era un remolino.
Escuché pasos al otro lado de la puerta, firmes, decididos. No necesitaba mir