LUCIEN MORETTI
La casa estaba inusualmente silenciosa. Addy y las chicas se habían quedado en la sala viendo una película, mientras Anny dormía abrazada a Agus. Esos dos vivían peleando, pero se adoraban… y cómo no, si eran gemelos. Lo que uno sentía, lo sentía el otro.
Aproveché el momento y llamé a Silvano, que tomaba un trago mirándola con una sonrisa idiota. Lo miré, él me miró. Con un gesto, lo llamé para hablar a solas. Lo encontré en la terraza, con una copa de vino a medio terminar y la