MARIE MORETTI
El sol de media mañana caía tibio sobre los jardines, y el aire olía a lavanda y pasto recién cortado. Después de tantas semanas encerrada en colegios, aeropuertos y casas prestadas, caminar un poco me parecía lo más parecido a la libertad. Respirar sin supervisión. Pensar sin preguntas. Ser yo sin tener que dar explicaciones.
Sobre todo después de la desagradable mañana que tuve al conocer a ese tal "Josh". Qué tipo tan irritante. Esa mirada altiva, su tono autoritario, su cara d