La música suave marcaba el inicio del desfile.
Modelos jóvenes caminaban por la pasarela, luciendo diseños frescos, creativos, llenos de pasión.
Los focos se movían, las cámaras parpadeaban, los asistentes susurraban comentarios.
Todo parecía fluir perfectamente.
Pero en la mesa de jurado, la verdadera guerra silenciosa se libraba.
Kate, sentada en el centro, hojeaba su libreta de anotaciones con genuino interés.
A su derecha estaba John Asher, siempre sonriente, impecable, su postura relajada.