Kate estaba en su oficina, hojeando emocionada el dossier del "Concurso de Nuevos Talentos en Moda".
Había sido invitada como jurado especial y el evento prometía ser una oportunidad única para jóvenes diseñadores.
Ella amaba ese tipo de iniciativas.
Además, Albert y Armando estaban colaborando con la organización, lo que le daba aún más tranquilidad.
No sabía —aún— que detrás de esa fachada impecable, las sombras se movían.
Bastien, mientras tanto, estaba en su despacho, revisando los nombres