NOAH ALBERTI
Era cerca de medio día y había dormido apenas un par de horas. Lo justo para soñar con el infierno y despertar deseando no haber cerrado los ojos.
El sabor del miedo aún lo llevaba en la lengua.
Kiara muriendo en mis brazos, su sangre tibia, mi grito ahogado…
Tenía que olvidarlo. No podía dejar que me comiera la cabeza.
Así que me vestí. Tomé las llaves. Y fui al único lugar donde sentía que podía distraerme y sacar este dolor de mi pecho, necesitaba verla, bien, viva.
Llegué al de