ANNELISSE DE FILIPPI
El aroma a carne asada flotaba en el aire como una promesa deliciosa. El patio de la casa de los padres de Asher estaba decorado con guirnaldas de colores, luces cálidas colgadas entre los árboles y mesas largas llenas de comida: pan recién hecho, ensaladas, tortillas, jamones curados, vino tinto y un enorme pastel de frutas y crema al centro.
La señora Angélica —la mamá de Asher— estaba rodeada de su hijo, su esposo, vecinos y nosotros, a quienes llamaba sus hijos adoptivo