Habían pasado exactamente dos semanas desde que Alexandra y Gabriel habían entablado una conversación, a pesar de que vivían en la misma caravana, ella había decidido dormir en el incómodo sofá, Gabriel le insistió muchas veces que durmiera con él en la cama, pero ella no soportaba estar a su lado.
Eran las 3 de la mañana y el circo ya debía moverse de estación, y Alexandra estaba al borde de las lágrimas, era ya la quinta vez que la alpaca la escupía y olía asquerosamente mal, su ropa de diseñador ya estaba estropeada y no quedaba nada de su lujosa vida. Debía dejar el espacio inmaculado antes de irse a las cinco de la mañana.
— ¿Luna ya está lista? — pregunta Ethan con la respiración entre cortada. Él había llevado a Thor.
— Si. — Respondió ella dejándose caer sobre el suelo limpio, cerró los ojos y soltó un fuerte suspiro.
— Bien, yo llevaré a Luna, tu ya puedes ir a descansar.
— Ok. — Respondió Alexandra.
Pero era tanto su cansancio que se dejó llevar.
El cuerpo de Alexandra