— Será mejor que te divorcies, no perteneces a este mundo. — Dijo Helena con una sonrisa llena de veneno
El nudo de la garganta de Alexandra desapareció, Helena Duval la estaba retando, y eso era algo que a ella la motivaba a demostrarle a otras personas que podía hacerlo el doble.
— ¿Para que puedas seguir arrastrándote por mi marido? — Contestó Alexandra enarcando una ceja.
Instantáneamente se escuchó como muchos contuvieron la respiración. El rostro de Helena se transformó en uno lleno de ira se abalanzó sobre Alexandra quien ahora sí estaba dispuesta atacar, pero el gran cuerpo de Gabriel se interpuso cubriendola del ataque de Helena.
— ¡Maldita mocosa! — Helena tendió su mano con intención de agarrar del cabello a Alexandra, pero no pudo, Gabriel la llevó lejos.
Mientras Alexandra se daba la vuelta para ir hasta la caravana, Gabriel llevó a Helena hasta la oficina del circo.
— ¡Suéltame! — Exclamó Helena deshaciéndose del agarre del hombre.
— ¿Qué mierda pasa por tu cabeza