Cap{itulo 32
Promesas a todo un clan
Erick
Lo confieso solo en mis pensamientos, porque ni muerto lo admitiría en voz alta: Maya se ve hermosa, demasiado hermosa. Cuando la vi salir con ese vestido sencillo, rodeada por las otras omegas, mi pulso se aceleró por una fracción de segundo. No era por el atuendo, ni por su peinado… sino por ella. Por cómo se movía, con ese equilibrio entre temor y dignidad, por cómo me miró cuando le ofrecí mi mano, sin saber si confiar en mí o salir corriendo, pero