Capítulo 70
Una falsa maistad
Maya estaba sentada en el banco de piedra más alejado del jardín, aquel que se escondía bajo el viejo roble, donde las sombras se alargaban lentamente con la caída del sol. El aire tenía ese aroma dulce de las flores silvestres que crecían sin permiso entre los setos, y las hojas crujían apenas con la brisa. Todo parecía en calma… pero dentro de ella, nada lo estaba.
Había esperado que fuera Erick quien viniera por ella. Que apareciera en silencio, que la mirara co