Eloise.
Me desperté con un dolor de cabeza tan horrible que sentía como si mil martillos me golpearan. ¿Así se sentía la famosa resaca?
La luz que se filtraba por la ventana hería mis ojos, obligándome a cerrarlos con fuerza mientras intentaba reconstruir las piezas de un rompecabezas roto.
Ni siquiera recordaba con claridad lo que había sucedido la noche anterior. Bueno, recordaba vagamente haber estado en la taberna, la música... y luego las voces. Discutí con Alaric, casi mandándolo a la