Narrador.
El gran comedor estaba inusualmente tranquilo esa noche. Lilia estaba sentada en uno de los extremos de la mesa ovalada. Alisaba la tela de su vestido, no solía ir tan elegante ya que estaba acostumbrada a usar su uniforme de guerrera.
—Llegas justo a tiempo, Iker —dijo Lilia, poniéndose de pie de inmediato en cuanto las pesadas puertas de madera se abrieron.
Iker cruzó el umbral vistiendo su habitual uniforme. Aunque era el atuendo reglamentario, se notaba que se había tomado el t