—¿Por qué no me dejó explicar mi situación? —Llevé ambas manos a mi rostro, decepcionada de mí misma. Cualquiera creería que fui cómplice de Magnus al haber estado junto a él, ¿no? Me mordí el labio y obligué a mi cuerpo a probar un poco de comida, aunque tenía hambre y la comida estaba deliciosa, me costó tragar cada bocado. Pasé horas en silencio, sin hacer nada más que dejarme consumir por mis pensamientos. ¿Cómo iba a vengar a mi madre, y cómo iba a destruir al hombre que había arrasado con mi mundo? De pronto, la puerta se abrió con brusquedad. Lilia irrumpió en la habitación, jadeante, con una mirada desesperada. —¡¿Qué fue lo que pasó?! —exclamó, acercándose a la cama. Parpadeé. —¿Eh? Lilia tomó mis manos y me miró con preocupación. —¡Mi hermano me dijo que te irás mañana! —soltó—. Y que te ibas a casar con Magnus, por eso tenías ese vestido de novia. ¡No me importa lo que él diga de ti! Yo te creo, Eloise. Un calor inesperado me llenó el pecho al ver que esa niña, t
Leer más