Narrador.
Aiden, Valeria y Harry estaban sentados sobre una enorme roca plana que sobresalía de la hierba en lo más alto del bosque mientras contemplaban el horizonte en silencio.
—Miren allá —dijo Aiden, rompiendo el silencio mientras apuntaba con su dedo hacia las antorchas que custodiaban las murallas de la mansión real—. Desde aquí parece una maqueta de juguete. Algún día, cuando seamos grandes, nos tocará a nosotros cuidar que esas luces nunca se apaguen.
—No es una tarea fácil, Aiden —