Mi mente seguía pensando en lo que había ocurrido con el soldado. Ya estábamos de vuelta en la taberna de la manada RedMoon, donde el pueblo entero se había reunido a celebrar que la misión fue un éxito.
Casi no quedaba espacio ni para dar un paso entre la multitud que brindaba.
Maribel estaba justo a mi lado.
—¿Sigues preocupada por lo mismo? Tienes que estar feliz amiga, lograste vencer a un hombre siendo una omega —habló, dándome un codazo ligero.
—Gracias por los ánimos, pero me preocupa