Al alba llegó Alen a casa de su señor. Hizo labores de mantenimiento y casi a mediodía partieron al pueblo. El hombre había hecho una lista de lo que necesitaba, pero Alen no sabía leer así que debió acompañarlo.
Lo primero que consiguieron fue un caballo y una carreta. La fueron llenando con lo que el hombre ameritaba del mercado. Alen esperaba que fueran en su mayoría alimentos, pero lo único comestible eran cinco gallinas y un saco de maíz, para las gallinas. También compraron inciensos, rop