En un rincón del exuberante salón, repleto de nobles y cortesanos ataviados con sus mejores atuendos, el orgulloso rey de los Tarkuts se lamentaba por su cruel e infame destino.
—¿Alguien puede decirme por qué estoy aquí?
Su consejero, Gentz, tomó la palabra:
—Porque debes honrar el acuerdo de paz con los humanos, así mantienes la diplomacia con sus reinos y la paz que tanto anhelamos. Asistir a estos festejos es una acto de buena voluntad y compromiso.
—¡¿Y por qué estoy yo aquí?! —exigió saber