Sabía perfectamente que bajar hasta el calabozo para ver a Elena no era precisamente la clase de decisión inteligente que una Luna recién reconocida debía tomar por cuenta propia.
Pero solo quería saber cómo estaban nuestros padres.
—Sigo pensando que esto es una mala idea, mi Luna —murmuró Cinthia mientras caminaba a mi lado.
Giré apenas el rostro hacia ella, agradecida por su preocupación aunque demasiado absorta en mis propios pensamientos como para verbalizarlo.
—Probablemente lo sea —admit