Mundo ficciónIniciar sesiónSiguiendo a Beatriz, Stefano entró en la sala principal, donde Isabella estaba sentada con las manos apoyadas sobre el vientre ya redondeado. El cabello suelto caía por sus hombros, y el rostro iluminado delataba la felicidad de esa etapa de su vida. Al verlo, Isabella sonrió con ternura.
—¿Cómo está Benjamin, doctor? —preguntó, acariciando la barriga.
Stef







