Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl domingo amaneció con ese aroma a pan recién horneado y risas de casa llena. Desde el jardín, el viento traía el perfume de las jabuticabeiras, y Biscoito corría en círculos, ladrando a los pajaritos como si tuviera un trabajo importantísimo. En la cocina, Dona Flora ayudaba a Maria, animada, a preparar el almuerzo familiar, y Antonella también compartía las tareas con alegría







