Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche descendió sobre la hacienda como un inmenso manto de terciopelo azul oscuro. El cielo, salpicado de estrellas, parecía observar en silencio lo que estaba a punto de suceder entre aquellas paredes cargadas de expectativa. El viento atravesaba los árboles, arrastrando hojas, trayendo consigo el aroma fresco de la tierra húmeda, como si la propia naturaleza respirara al unísono, consciente de que una nueva vida estaba a punto de llegar.
Dentro del cuarto de Isabella, el tiempo parecía seguir un compás distinto. Cada contracción que la alcanzaba era como una ola rompiendo contra rocas firmes, anunciando, sin suavidad, que el momento estaba cada vez más cerca. Al principio llegaban leves, espaciadas, casi tímidas, como si pusieran a prueba su resistencia. Pero pronto se volvían firmes, intensas y poderosas. Isabe







