Mundo ficciónIniciar sesiónLorenzo Vellardi
Dicen que hay momentos que cambian el curso de la vida. No llegan con aviso. No piden permiso. Simplemente suceden y entiendes, en el segundo exacto, que no lo olvidarás.
Ese día, el aire de la sala parecía más denso, como si todos estuvieran respirando el mismo ritmo de expectativa que yo. Las risas y conversaciones se mezclaban, pero para mí ya sonaban distantes, ahogados, como si un paño invisible hubiera sido puesto sobre el sonido. Mi corazón latía a un ritmo que reconocí: el mismo de cuando vi a Isabella por primera vez.
No planeé ningún discurso, pero sentí que tenía que decir algo más que un simple "¿quieres casarte conmigo?". Quería que entendiera que cada palabra venía de de







