Mundo ficciónIniciar sesiónPasaron unos días como quien voltea las páginas de un libro con cuidado para no arrugar los bordes. La casa se fue ajustando a un nuevo ritmo, más ligero que la angustia de la espera, más lento que el apuro del mundo exterior.
En la habitación, las cortinas estaban entreabiertas para dejar entrar una luz suave por la mañana. Por la tarde, la lámpar







