Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana amaneció nublada. El cielo, cubierto de matices grisáceos, parecía reflejar el corazón inquieto de Isabella. Se levantó más temprano de lo habitual, con el pecho oprimido y los ojos marcados por una noche de poco sueño. La ausencia de Lorenzo en la mansión creaba un silencio distinto: un vacío que no era físico, sino emocional.







