El teléfono vibró entre las manos de Denisse.
El sonido la sacó apenas de ese estado extraño en el que no estaba del todo consciente ni del todo ausente. Tardó unos segundos en bajar la mirada, como si temiera que leer cualquier cosa fuera a romperla aún más.
Ya estoy con Fred. Está muy nervioso, pero intentaré calmarlo. Me quedaré con él esta noche y mañana temprano lo traeré para que vea a Noah.
No estás sola. Te quiero.
—Charlotte
Denisse apretó el celular contra su pecho.
Fred.
La imagen de