Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa estaba en silencio, un silencio distinto al de la madrugada o al de las noches tensas. Era un silencio de espera.
Denisse estaba sentada en la mesa del comedor, con la computadora portátil abierta frente a ella y una taza de té que ya se había enfriado sin que se diera cuenta. Afuera, la tarde comenzaba a desdibujarse en tonos dorados y anaranjados, y el reloj marcaba la hora aproximada en la que Fred solía regresar de la escuela.
Intentaba co







