Denisse observó la fachada de la casa de Adam Hunter desde el asiento del automóvil durante unos segundos más de lo necesario. No era una mansión ostentosa, pero sí una de esas residencias que gritaban poder en silencio: líneas limpias, seguridad discreta, jardines perfectamente cuidados. Todo estaba demasiado en orden.
Respiró hondo antes de bajar.
Sabía que podía enfrentarse a cualquier cosa esa noche.
Mentiras, reproches… o algo peor.
Un mayordomo la condujo al interior, y el aroma de una ce