El golpe en la puerta volvió a escucharse, esta vez acompañado por un leve quejido.
Denisse apoyó la frente contra la madera durante un segundo, reuniendo valor, antes de girar la cerradura. Cuando abrió, el aire frío del pasillo se coló en el apartamento… y con él, una imagen que la dejó completamente descolocada.
—¿Seth…?
El hombre frente a ella no se parecía en nada al joven desenfadado y algo arrogante que había conocido años atrás. Su cabello castaño estaba revuelto, su camisa manchada de