—Tenías razón, niñera —la voz arrogante de Isabella se filtró en medio de la tormenta—. Siempre estuve detrás de todo.
Su silueta, fría y segura en su traje negro, contrastaba con la vulnerabilidad que reflejaba Aurora, descalza y en pijamas, con el cuerpo tenso y ardiendo. Los dos hombres armados solidificaban la traición en medio de un terreno hostil.
Aurora ni siquiera sintió miedo ante la amenaza de las armas apuntándole, solo pensaba en los niños temblorosos en los brazos de Isabella. Su v