Dos meses después.
El caos en la habitación era un caos hermoso, lleno de seda, encaje. El aire estaba impregnado con un aroma a perfume caro y champán.
Lena estaba sentada frente al tocador de caoba, observando su reflejo mientras un estilista terminaba de recoger su cabello en un peinado bajo y elegante, dejando caer algunos mechones sueltos para enmarcar su rostro.
Sus manos descansaban sobre su vientre, acariciando la curva de casi cuatro meses que el encaje francés del vestido abrazaba co