Cuando la mirada de Matteo se posó sobre aquella mujer, el resto del mundo pareció desvanecerse.
Tenía el cabello castaño oscuro, suelto y revuelto, cayendo como una cascada salvaje sobre sus hombros. Sus ojos eran de un verde intenso, brillantes por la adrenalina y el miedo contenido. Pero lo que hizo que la mirada de Matteo recorriera su cuerpo de arriba a abajo fué su ropa.
Llevaba un mono de trabajo azul marino, pero la parte superior estaba desabrochada y atada alrededor de su cintura es