Seis meses después...
Las tres de la madrugada en Nápoles tenían un peso distinto al de cualquier otro lugar del mundo. No era solo silencio, era una quietud densa, cargada, como si la ciudad misma contuviera la respiración esperando un disparo o un grito.
En la inmensidad de la habitación principal, Elisabetta Moretti miraba el brillo rojo de los números en el reloj digital.
Llevaban seis meses viviendo juntos. Ciento ochenta y dos días viviendo en aquella mansión que parecía más un museo de s