Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación quedó envuelta en esa calma espesa que solo aparece después de un amor que sana más de lo que hiere. No había ruido afuera; solo la respiración de ambos y el ligero latido que Marcus sentía bajo su oído, ese pulso suave en el vientre de Laila que todavía no podía escucharse con instrumentos, pero que él juraría que ya percibía con el alma. Laila se qued&







