Mundo de ficçãoIniciar sessãoEvelyn llegó al penthouse a las nueve en punto, con una bolsa blanca envuelta en papel dorado y un moño perfectamente armado. Se veía elegante, compuesta, con ese aire cálido de mujer que sabe caminar en silencio dentro de un hogar ajeno sin romper la armonía. Marcus le abrió la puerta con Melissa colgada del cuello, y la niña la saludó con ambos brazos alzados.







