El ritual no nace de una idea brillante.
Nace de una noche en la que ambos entienden que seguir improvisando ya no alcanza.
El bebé duerme por fin. Los gemelos están rendidos. Melissa se quedó dormida con la luz encendida y un libro abierto sobre el pecho. Marcus apaga la lámpara con cuidado. Observa su respiración pareja. Esa calma infantil que solo existe cuando nadie les pidió sostener nada.
En la cocina, Laila está sentada con la espalda encorvada, las manos rodeando una taza fría. No llora