Mundo ficciónIniciar sesiónLaila despertó antes del reloj, con esa lucidez cruel que trae las decisiones importantes. El cuarto estaba frío y limpio; una línea de luz se filtraba por la cortina barata y dejaba sobre el piso una franja pálida. Se quedó mirando el techo unos segundos, como quien le toma pulso al día. El corazón iba más rápido que de costumbre. No era ansiedad —o no solo—; era otra cosa, un bulto t







