Mundo ficciónIniciar sesiónHabían pasado algunos días desde aquella noche en que Laila se marchó con Oscar, y Marcus aún no conseguía borrar la sensación áspera que le dejó en el pecho. No era ira, ni tristeza exactamente. Era algo más incómodo: una punzada constante, una molestia silenciosa que aparecía sin aviso cada vez que escuchaba el sonido de una notificación en el teléfono de Laila. Bast







