Mundo ficciónIniciar sesiónLaila no toma el control con un golpe sobre la mesa.
Lo toma dejando de explicar.
El primer síntoma no lo nota nadie más que Marcus. Es la ausencia de preguntas. Antes, incluso en la estrategia fría, Laila preguntaba cuándo, cómo, qué implicaba. Ahora no. Ahora escucha una vez. Asiente. Y actúa.
Esa noche no duerme con él. No por distancia emocional. Por enfoque. Se queda en el cuarto de los gemelos, sentada en el sillón bajo, con una manta sobre las piernas. Los observa respirar. El ritmo irregular de uno, má







