Luna colgó la llamada con Damián y se quedó en silencio, de pie frente a la ventana de su oficina. Miraba la ciudad desde lo alto, con sus luces, su movimiento constante… pero su mente estaba en otra parte. Aún podía escuchar la voz de Damián resonando en sus oídos, suave, segura… ¿Por qué esa voz la afectaba tanto?
Se llevó una mano al pecho. Algo se removía dentro de ella cada vez que hablaba con él. Era como si su presencia dejara una marca invisible.
Suspiró y cerró los ojos por un segundo.