Nicola
El golpe vino rápido, directo a mi mandíbula.
Apenas lo vi venir. Tropecé hacia atrás, llevándome una mano al rostro mientras lo miraba, sorprendido, pero aún más enfurecido.
—¿Eso es lo que piensas? —gritó Lorenzo, su voz llena de rabia—. ¿Qué no soy capaz de protegerla? ¿Después de todo lo que hemos vivido juntos?
—¡No eres suficiente! —le respondí, lanzándome sobre él con un puño que golpeó en su estómago.
Se encorvó por un segundo, pero no cayó. Le tomó poco tiempo recuperarse. Pero